Cafe Mür, un clásico moderno


Este fin de semana tuve una cita con un amigo y para variar, me tocó elegir el sitio a mi. Me suele pasar que cuando tengo que decidir, me bloqueo por completo y todos los sitios pendientes se me olvidan, quedando mi cabeza como un desierto de ideas.

Para centrarme un poco, pregunto el plan: ¿comida, merienda, cena o una cerve rápida? "Merienda", dijo él.

Tenía casi claro donde ir, pero en el último momento me vino a la mente un sitio al que estaba deseando volver, para probar sus tartas. Y así es como volví a Mür café.

Había estado previamente con mi amiga Gloria, la descubridora, tomando ella un té y yo una coca cola. Me gustó el sitio.

Un año y pico después, allí estaba de nuevo. Esta vez había bastante gente esperando, lo que para mi es buena señal y por tanto no importó la espera. Tras unos minutos a pie de escalera, llegó nuestro turno para sentarnos arriba. (Anteriormente había estado abajo)

Casualidades de la vida (y suerte), nos cambiaron de la mesa grande a una mesita en uno de los ventanales y que os enseñé en Instagram

La foto es más bien mala, pero me da mucho corte ponerme a encuadrar en un sitio lleno de gente y además la luz había disminuido bastante (la hice cuando nos íbamos) y la cámara del móvil no dio para más. Aún así, podéis haceros una idea del privilegiado sitio.



Por fin nos trajeron lo que habíamos pedido. Unos frappuccinos bueniiiisimos, en serio bueniiiisimos (hacía muchísimo calor dentro y por eso nos decantamos por esta opción mas refrescante) y ... LAS TARTAS. Y lo pongo en mayúsculas porque no es para menos. Yo fui expresamente para probar la tarta de zanahoria de la que tanto había leído y oído hablar. La cheesecake de oreo y dulce de leche me estaba llamando poderosamente la atención, pero no me correspondía a mi la elección de la segunda tarta.

 -"Bueno, volveré a probarla otro día".- pensaba yo.

No hizo falta, mi deseo se hizo realidad, mi compañero o me leyó la mente, o tiene mis gustos y la cheesecake cayó. Creo que no nos equivocamos. Estaban sublimes ambas.  La de zanahoria super jugosa y nada empalagosa y la cheesecake... en fin... Adoro el dulce de leche, las oreo y la cheesecake. En contra de lo que esperaba, a pesar de que las dos eran deliciosas, me quedo con la tarta de queso, esta vez sí.

En resumen, un sitio con una atmósfera acogedora y entorno único. Buen ambiente, dulces riquísimos, cafés estupendos y trato muy amable ¡Recomendado 100 %!

Para muestra un botón:


Mmmmmmmm... ¡delicioso!

Están en  Plaza Cristino Martos, 2. Madrid. Más información en su web pinchando aquí.

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Esto es todo por hoy, la semana que viene ¡más!

Besitossssss

             Cris 


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