Sushita cafe, huyendo de lo típico



¡Hola!

Ya por fin en el ecuador de la semana, ¡qué maravilla! ¿Ya tenéis planes para este finde?

El lunes ya hice una recomendación para escapar del bullicio de la gran ciudad y algo muy tradicional, (y puedes recordar pinchando aquí) pero para los que no nos importa el jaleo, también tengo un plan ineludible. Eso sí, sólo apto para amantes de la comida oriental en general y del sushi en particular.

Hace cosa de un mes, pasé por delante de un local que llamó mi atención poderosamente. El tema de la decoración e iluminación es para  mi el cebo perfecto para que quiera entrar en algún lugar, y éste sin duda, es un ejemplo clarísimo.
Me sorprendió bastante el nombre, "Sushita café", porque rompía totalmente con la estética de cualquier "japo" convencional. Me pegaba mas un restaurante tipo Dry Martina, Marieta y un largo etcétera de sitios de moda y clones que inundan la ciudad. Miré la carta que mostraban en la puerta, para ver si el nombre era simplemente un reclamo para apasionados de esta comida y justificaban el nombre poniendo un par de tipos sushi en la carta, pero nada más lejos.

Se me quedó grabado el sitio y el viernes pasado después del máster, quedé con una amiga para saciar el antojo de sushi que sufría mi cuerpo. Nos plantamos a las 21.45 en Sushita, ingenuas de nosotras, sin reserva. "Unos 40 minutos de espera tenéis", tras una mirada cómplice de amigas, dijimos que nos apuntaran y fuimos a tomar una cervecita al bar, muy típico, de al lado. No teníamos prisa y ya no contemplábamos otra cosa que no fuera sushi.

Cuarenta minutos después, y alguna anécdota para recordar, volvimos y tuvimos que esperar un poco más a que se levantaran varias mesas. Pero hubo un detalle que nos encantó y justificó cualquier espera, si tienes dos dedos de frente, un chico joven, que sin duda alguna era de la casa, se interesó en todo momento por nosotras, por cuanto llevábamos esperando, si teníamos reserva... La realidad era que no teníamos reserva y esperábamos por no haber caído en que este sitio se había convertido, en algo más de un mes, en referencia del barrio.

Por fin nos sentamos y ahora viene la mejor parte. Sólo queríamos sushi, así que obviamos el resto de la oferta de la carta, y nos dimos cuenta de que  los sushis, makis y demás variantes salían bastante de lo convencional.  Probamos sushi de pez mantequilla con trufa, sushi de foie y frambuesa... Una pequeña vuelta de tuerca a tan demandada comida, además de la de toda la vida. No me acuerdo de otros que pedimos (lo siento pero mi memoria es pez para tanto condimento) pero sin duda, quedamos más que encantadas. Además probamos un tiradito de atún rojo delicioso.

Un sitio nuevo, se su pone con poco rodaje, con una atención estupenda, comida riquísima. Ambientazo, decoración preciosa y escapando de lo típico (siempre se agradecen propuestas innovadoras), iluminación perfecta, y hasta la vajilla era maravillosa (la veréis en la foto del tiradito). Todo esto a un precio muy razonable. Además tienen take away.

Muy recomendable, esos sí, con reserva

Tienen también mesas grandes por si preferís ir en grupo. Además no quisiera dejar escapar lo saludable de está opción, no solo por el tipo de comida sino por la declaración de intenciones que puedes leer en la "portada" de su carta.







































Su página web aún no está operativa pero tiene lo justo para saber los horarios y el teléfono de reservas, sólo tienes que pinchar aquí. Además échale un ojo a su facebook donde verás más cosas.

Maki roll california (o algo así) ¡espectacular!

Tiradito y la maravillosa vajilla.























































No te lo pierdas si eres de sushi. Yo sin duda lo recomiendo y  volveré.

Besitos,

      Cris.

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