La cantina de MAMA CAMPO



Últimamente las cosas por aquí son muy de terrazas... ¡Cómo nos gustan las terrazas!

Si el lunes os hablaba de una de las terrazas con una ubicación excelente, hoy no va a ser menos. (A veces pienso que como voy a mantener el nivel...)

El caso es que uno de los clásicos más clásicos de Madrid, es sin duda alguna, la Plaza de Olavide. En pleno barrio de Chamberí, o Trafalgar o ya ni lo se, porque cada vez los barrios se dividen en sub-barrios y no me entero, está esta estupenda plaza rodeada, literalmente por terrazas. De abril a octubre (y siempre que el sol acompañe) está repleta de mesas alrededor de las zonas ajardinadas donde los niños juegan, los más mayores pasean...

Es muy muy agradable la placita, una de mis favoritas (por no decir mi favorita). La irrupción el año pasado de Mama Campo (mi primer post gastronómico, por cierto), aumentó la oferta de tan concurrida plaza, dándole un rollo tradicional, sano, de calidad máxima en el producto y modernidad. ¡Pero le faltaba la terraza!

Gracias a Dios, se hicieron con el local contiguo y abrieron "La cantina de Mama Campo", y esta vez con terraza debajo del brazo. Con una estética trasgresora, aunque distinta a la de su hermano mayor, aportan, una vez más, un toque distinto a elenco de terrazas de Olavide. Muy colorido todo, invita a sentarte en su terraza (ojo, si eres afortunado), por delante de cualquier otra. He de decir que parte del "encanto" de toda la plaza, es quedarse de pie esperando que alguna mesa quede libre, y por supuesto en la de Mama Campo, no es distinto.

Una vez has conseguido hacerte con un codiciado sitio, pides la carta y en seguida te das cuenta de que estás en un sitio distinto a lo que ha habido siempre. Sin perder la esencia del primer local, abunda una carta llena de tradición. Yo destaco por encima de todo el "jamón asado con revolconas", todavía guardo el saborcito de esas revolconas.... mmmm. Por supuesto dejamos sitio para el postre. Y también merecen un apartado especial. Me quedé con ganas de tarta de queso, que no quedaba, pero eso nos permitió probar el delicioso brownie y el jugoso bizcocho de limón con pepitas de amapola. ¡Espectaculares! Lo que hace de esta cantina un lugar idóneo también para meriendas.

                                                                                                                                                          El precio es mucho más que competitivo, por si fuera poco todo lo anterior.

¡INELUDIBLE!

Nos seguimos leyendo.

Besitos,

      Cris.


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